Las cajas abultadas no, por favor

Caja con medidas reales

Llenar mucho las cajas puede ser contraproducente

Cuando enviamos alguna caja, especialmente a partir de tamaños y pesos importantes, a veces queremos optimizar tantísimo, que no tenemos en cuenta que las medidas de las cajas que se tienen en cuentan a la hora de calcular tanto el peso volumétrico como las medidas a facturar, son las medidas reales. El resultado es que nos encontramos a veces con cajas que vienen así:

Caja a reventar
Caja MUY llena…

Bueno, tampoco pasa nada por abultar un poco la caja, ¿no?

Esto puede ser un problema para vosotros por varios motivos:

  • La caja ya no se puede coger bien, aumentando el riesgo de que se caiga, se resbale o no se pueda apilar bien.
  • Los objetos metidos a presión en la caja pueden hacer que ésta se abra.
  • El contenido puede aplastarse, sobre todo porque no sabemos si la caja se va a poner encima o debajo de otras durante el transporte.

Así que, de las medidas originales que teníamos cuando la caja estaba vacía, nos encontramos con que la caja no sólo abulta más, sino que además se pone en peligro el contenido de la misma, ya que el cartón abultado no ofrece la misma resistencia. Además, añadimos un tema adicional, y es que los transportistas van a comparar el tamaño y los pesos que declaráis cuando hacéis vuestro pedido, y los van a comparar con los pesos y medidas reales, que incluyen los abultamientos.

Caja con medidas reales
La caja con las medidas reales sin abultar

¿Qué impacto tiene para mí el abultamiento de una caja?

Pues dos, muy simples:

  1. Se contrastará lo que hayas declarado con la realidad, y se te facturará la diferencia.
  2. El transportista puede considerar la caja como con “embalaje defectuoso”, y no hacerse responsable de ningún problema con el contenido.

Es decir, que si se rompe algo, no podrás reclamar nada, y además la empresa de transportes podría reclamarte el pago de la diferencia entre lo declarado y lo que el transportista haya medido.

Como dijo un sabio, “lo barato sale caro”, y hay que ser honesto con las medidas y pesos que declaramos, ya que las consecuencias van en detrimento del servicio que contratamos.